Acción trepidante, muchas risas y unas gotas de romanticismo se dan la mano (de trapo) en esta divertida función, testada durante años ante el exigente público callejero de El Retiro y en numerosos festivales de toda España y Latinoamérica.
Una versión de guiñol clásico, con espíritu popular y dicharachero, que entronca con la centenaria tradición titiritera de calle, logrando así una obra que da al público lo mismo que de él recibe: gran entusiasmo, participación y entrega.
